La libertad de un suelo pélvico fortalecido.
Hay zonas del cuerpo que son muy relevates en el cuerpo femenino, ya sea para la movilidad y seguridad, como para el disfrute y a libertad.
El suelo pélvico es una de ellas. No sólo porque acompaña funciones físicas fundamentales, sino porque participa activamnete de la manera en que habitamos el cuerpo, nos movemos, sentimos y disfrutamos.
Muchas veces abordamos este tema cuando aparece una molestia, un cambio o una recomendación externa. Sin embargo, el cuidado del suelo pélvico no debería estar ligado solo a la corrección, sino a la presencia cotidiana. A aprender a volver a esa base con suavidad, con atención y con constancia.
La buena noticia es que es sencillo fortalecer la musculatura del suelo pélvico (que muchas veces se debilita con el paso del tiempo, los partos, el estrés o simplemente el olvido).
La invitación es a formar parte de una experiencia diferente que se realiza en un grupo de WhatsApp para mujeres. (Podría decir que está pensado especialmente para mujeres mayores de 50 años, pero no sería justo con el valor del cuidado temprano del cuerpo y la prevención consciente a cualquier edad).
Este grupo es un espacio de acompañamiento diario para fortalecer el suelo pélvico mediante ejercicios simples y conscientes (Kegel y energía aplicada) pensados para realizarse en sólo unos minutos por día. No se trata de aprender algo nuevo, sino de volver a una práctica esencial y sostenerla en el tiempo.
Trabajamos sobre una zona clave del cuerpo femenino que muchas veces se debilita con el paso del tiempo, los partos, el estrés o simplemente el olvido. Cuando esto ocurre, pueden aparecer situaciones muy comunes como pérdidas de orina al toser, reír, hacer fuerza o ante un susto, que no deberían naturalizarse ni vivirse en silencio.
Con una combinación de ejercicios de Kegel, prácticas energéticas y de sabación uterina, realizamos ejercicios sencillos y rápidos de realizar (muchos de los cueles seguramente ya hayas realizado en algún momento y ya concozcas).
La pertenencia al grupo es lo que sostiene la constancia, que suele ser lo más difícil cuando estamos solas.
El acompañamiento funciona como un recordatorio y una forma de cuidado compartido.
Si quieres sumarte al grupo, será un gusto recorrer juntas el camino para cuidarnos más.
(*) Los ejercicios de Kegel tienen su origen a mediados del siglo XX, cuando el médico Arnold Kegel comenzó a observar la importancia del suelo pélvico en la salud y el bienestar de las mujeres. En un principio, estas prácticas se propusieron como un modo de fortalecer esta zona después del parto, pero con el tiempo se comprendió que su valor trasciende ampliamente una etapa puntual de la vida.
El suelo pélvico cumple un rol esencial en el sostén del cuerpo. Acompaña la postura, la estabilidad, la continencia y la salud íntima, y participa de manera directa en la sensibilidad y el disfrute. Cuando esta zona está fortalecida y consciente, el cuerpo se siente más sostenido, más disponible y más presente. Por eso, los ejercicios de Kegel no son sólo una técnica muscular: son una forma de volver al centro, de registrar el cuerpo desde adentro y de construir un sostén que impacta en lo físico, lo energético y lo emocional.
La clave de estos ejercicios no está en la fuerza ni en la exigencia, sino en la constancia. El suelo pélvico responde mejor a prácticas suaves y sostenidas en el tiempo que a esfuerzos intensos y esporádicos. El cuerpo aprende por repetición, y cuando una práctica se vuelve cotidiana, el sistema se reorganiza de manera natural.
Por otra parte el manejo de la energía en nuestro cuerpo, los recorridos, las densidades, las formas de percibir y modificar estados, recuperan la capacidad de sostén con amabilidad y presencia.
Ambas prácticas se combinan y despliegan todo su potencial.
Te invito a sumarte a esta experiencia y compartir día a día este camino para cuidarnos más.Contacto

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